jueves, mayo 20, 2010

Mi tio y Neruda

Hay un recuerdo de cuando tenía unos nueve o unos diez. Mi tío favorito ensayaba un poema de Pablo Neruda, puedo escribir los versos más tristes esta noche, lo recuerdo ensayando pero no recuerdo para que. Descubrí en su biblioteca, la de mi tío, varias cositas, por ejemplo; El viejo y el mar, Juan Salvador Gaviota, El Extranjero, 20 poemas de amor y una canción desesperada, ah! por poco lo olvidaba, un versión completa del Hombre Araña, en cuyo interior habían un montón de billetes de juguete.

Desde entonces es el único poema que me sé completo, desde entonces me gusta la poesía y desde entonces no he escuchado ninguna otra mejor versión que la de él.



Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.

Poema de Pablo Neruda. No. XX. Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

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